15 de March del 2015

LAS CASAS EN LA PLAYA RECUPERAN ATRACTIVO

LOS DESCUENTOS DE HASTA EL 80% REACTIVAN  LAS COMPRAS EN LA COSTA ESPAÑOLA

La costa española vuelve a encandilar al comprador de una segunda vivienda con su mejor reclamo. Los precios han bajado un 47,7% desde los máximos de 2007, según Tinsa. Ahora bien, en algunas zonas, y según la mayor o menor distancia a la playa, las casas vacacionales se han abaratado hasta el 80% y hoy se pueden encontrar apartamentos por 50.000 euros o menos. "Fruto del exceso de oferta generado tras el boom inmobiliario es fácil encontrar producto a precio competitivo, encontrándose en algunos casos a precio inferior al que nos costaría si lo construyéramos de cero", indica Darío Fernández, director de Residencial, Urbanismo y Suelo de JLL.

Echar el guante a uno de los chollos que aún quedan en el litoral -cada vez menos, por otro lado-, será para muchos uno de los quehaceres durante las inminentes vacaciones de Semana Santa. Para abrir boca: en Torrevieja (Alicante), por 50.000 euros se venden apartamentos de un dormitorio amueblados, cerca del centro y a unos 200 metros de la playa, cuenta Pedro Menarguez, propietario de Marsol Internacional. Pescar algo en primera línea tiene otra tarifa: un pios de dos dormitorios en  Torrevieja están en unos 130.000 euros. Esta empresa especializada en la Costa Blanca, uno de los litorales más dinámicos, dice estar comercializando viviendas por un 70% menos del valor que tenían en 2006.

Hay oportunidades tanto en vivienda nueva como usada. Apartamentos nuevos llave en mano de uno a tres dormitorios a 800 metros de la playa alicantina de Campoamor (Aguamarina) se están vendiendo desde 91.000 euros, explica Joaquín Martínez, director comercial de Grupo Mahersol. 

Lo cierto es que algo se mueve en las playas españolas. En costa se vende más y a mejor precio, motivado en parte por las agresivas rebajas de las entidades financieras, tenedoras involuntarias de buena parte del stock pendiente de venta. "Se observa una ligera recuperación del 14% en las operaciones cerradas en costa en el año 2014, aún por detrás del 20% en toda España", cuenta Fernández. "Se vendieron entre el 45% y el 75% menos de viviendas -según la zonas del litoral-, con respecto a la fase más alta boom inmobiliario", prosigue en su análisis.

La demanda de una segunda residencia ha pasado de las 100.000 unidades en el periodo 2005 a 2006 a las 20.000 actuales. "Una tendencia que empieza a remontar poco a poco", señala Chus de Miguel, directora comercial de Casaktua.com, portal en el que han notado un incremento de las ventas en la zona mediterránea, concretamente en Andalucía, Levante y Cataluña.

Un síntoma evidente es que el stock disponible en áreas como Marbella se está agotando y ya se empiezan a ver grúas, dice Carlos Smerdou, consejero delegado de Foro Consultores. De hecho, en el municipio marbelli y alrededores existen casi 20 promociones de obra nueva con un ritmo de preventas y comercialización razonable. Y ya hay promotores interesados en terminar edificios que se quedaron paralizados y otros que están buscando suelo en áreas muy concretas con escasez de oferta.  

Así pues, el litoral español camina a dos velocidades. También sus clientes. Muchos españoles -sobre todo matrimonios jubilados o de mediana edad de 45 a 55 años-, están optando por sacar sus ahorros del banco, que apenas rentan, y comprar en efectivo una casa en la playa, sobre todo en La Manga, Castellón, Costa Blanca, costa de Huelva y Almería. "Tienen la sensación de que el precio ha tocado suelo y la compra se hace como inversión y disfrute", señala Smerdou. Demandan casas económicas por un importe no superior a los 70.000 euros con dos dormitorios y cerca de la playa y de servicios básicos, cuenta Menarguez. Pero los auténticos protagonistas de las compras, concretamente del 80% de las mismas, están siendo los foráneos.

A la hora de hacerse con una casa en la playa, no todos los clientes van a encontrar las mismas rebajas. La orilla del mar, con escasez de oferta, cotiza más alto. Así, en urbanizaciones de golf alejadas del mar (Murcia, Casares, Manilva) -un producto que se hizo pensando en el mercado extranjero con perfil inversor-, los precios han bajado hasta un 80%, mientras que en primeras líneas de destinos consolidados (Mallorca, Ibiza y Marbella) los descuentos difícilmente alcanzan el 25%, añaden en JLL. Es lógico. En esos residenciales existe un gran número de viviendas sin vender. En la zona de Marina d´Or (Oropesa del Mar), apartamentos que en su momento llegaron a valer 240.000 euros, se comercializan ahora por 70.000 euros. Los precios se doblan cuando el destino elegido es la Costa del Sol, en primera línea de playa, donde una vivienda de alta gama de dos dormitorios cuesta desde 200.000 euros.

Rumbo al norte, en Galicia el ajuste de precios ha sido considerable, sobre todo en la Mariña lucense (Foz, Burela, Viveiro, Ribadeo…), donde un apartamento de dos dormitorios cuesta desde 38.000 euros. En las Islas Baleares el 90% de los compradores es extranjero y las Islas Canarias destacan como la zona que mejor ha sorteado la crisis en estos seis años, sobre todo en el sur de Tenerife y de Gran Canaria donde la oferta es escasa. 

Si el potencial comprador solo se fija en el precio y no importa el destino, las opciones son muchas. Hay viviendas por unos 60.000 euros en la Costa del Azahar, por ejemplo en Moncófar; y en la costa almeriense, en municipios como Roquetas de Mar. "En JLL estamos comercializando una promoción de viviendas en Vera (Almería) vinculada al golf, donde se venden dúplex de dos dormitorios por 70.000 euros. La distancia a la playa es de menos de mil metros", comenta el director de Residencial, Urbanismo y Suelo de la consultora.

Hoy por hoy se pueden encontrar viviendas, tanto en primera como en segunda línea de playa, "a muy buenos precios, por debajo de los 80.000 euros, en gran parte del litoral español, especialmente en la costa de Andalucía, Levante, Murcia y Cataluña", señalan en Casaktua.com, portal en el hay ofertas del tipo: apartamento de 85 metros y tres dormitorios en la zona centro de Aguadulce (Almería) a pocos minutos de la playa por 47.300 euros.

Pero ojo. Conviene no olvidar las infraestructuras, comunicaciones y servicios y, por supuesto, la distancia. "¿Tiene sentido comprarme una segunda vivienda a 1.000 kilómetros de mi domicilio habitual cuando no voy a poder disfrutarla?", se pregunta Darío Fernández.

Alemanes y belgas pagan bien

Los extranjeros protagonizaron 1.095 compras en el cuatro trimestre del año, es decir, el 16,7% del total, según el Ministerio de Fomento. "Los rusos, alemanes y belgas fueron los que más dinero invirtieron en la compra de vivienda en 2013, y han seguido en la misma línea en 2014, si bien, en el caso de los rusos, ha disminuido por el cambio de moneda y su situación económica. Los alemanes y los ingleses han vuelto y también franceses y nórdicos", señala Carlos Smerdou, consejero delegado de Foro Consultores.

Los británicos siguen manteniendo su liderato, pero compran un producto barato, de entre 100.000 y 150.000 euros, en urbanizaciones de golf y costa alejadas de la playa. "Sus abuelos y sus padres compraron en el litoral español, lo que da una perspectiva clara de la tradición de estos clientes en nuestras costas por más de 40 años", cuenta Darío Fernández, director de Residencial, Urbanismo y Suelo de JLL. Los alemanes compran por importes superiores a 350.000 y 450.000 euros, mientras que los belgas se mueven en los 250.000 euros.

Fuente: El País